Columna · Performance Science · 22 de agosto de 2026 · 7 min de lectura

El atleta como sistema complejo

El atleta amateur entrena dentro de una vida que ya exige mucho. La Teoría General de Sistemas permite comprender por qué trabajo, familia, descanso y deporte no pueden analizarse por separado, y cómo su interacción termina definiendo la adaptación y el rendimiento.

El reloj registra una sesión. El cuerpo recibe la vida completa.

El fondo del sábado salió bien. Se completó la distancia, el ritmo estuvo dentro de lo esperado y las sensaciones fueron buenas. El atleta detiene el reloj, mira la hora y se da cuenta de que llegará tarde a un compromiso familiar. La satisfacción empieza a mezclarse con apuro y, muchas veces, con culpa.

TrainingPeaks mostrará la sesión en verde. Y efectivamente se cumplió. Pero ese entrenamiento no comenzó al presionar start ni terminó al guardar la actividad. Antes hubo que ordenar horarios, negociar espacios y dejar otras cosas para después. Sus efectos seguirán presentes durante el resto del día: en la recuperación, en el ánimo, en el tiempo disponible y en la forma en que esa persona llegará a la siguiente sesión.

El reloj registra muy bien el entrenamiento. El cuerpo, en cambio, recibe la vida completa.

El atleta como sistema abierto

En los deportes de resistencia medimos casi todo: ritmo, potencia, frecuencia cardiaca, sueño, variabilidad, carga acumulada y percepción de esfuerzo. Son datos valiosos. El problema comienza cuando dejan de ayudarnos a interpretar al atleta y empiezan a reemplazarlo.

La Teoría General de Sistemas, desarrollada por Ludwig von Bertalanffy durante el siglo XX, surgió como respuesta a esa forma fragmentada de estudiar los fenómenos. Su idea central era que un sistema vivo no puede comprenderse por completo analizando sus partes por separado. El comportamiento del conjunto también depende de las relaciones que se producen entre ellas.¹

Bertalanffy no estaba pensando en maratones ni triatlones, claro, pero su planteamiento resulta especialmente útil para entender al deportista amateur.

Un atleta es un sistema abierto, en intercambio permanente con su entorno. El trabajo modifica sus horarios y muchas veces su sueño. El sueño cambia la respuesta frente a una sesión. El entrenamiento puede ayudarle a regular el estrés, pero también puede convertirse en otra fuente de presión. La familia puede ser su principal red de apoyo y, al mismo tiempo, necesitar una presencia que compite por las mismas horas que requiere el deporte.

Nada de eso funciona como un compartimento independiente.

Por eso, cuando un atleta cuenta que durmió poco porque uno de sus hijos estuvo enfermo, no está entregando una excusa ni un dato accesorio. Está describiendo parte de las condiciones en que su organismo recibirá la carga.

Pensemos en cuatro bloques de diez minutos cerca de umbral. El mismo atleta puede realizarlos una semana después de dormir bien y atravesar días laborales normales. Puede repetirlos más adelante luego de cerrar un proyecto, dormir interrumpidamente y acumular varios días de tensión.

La prescripción es idéntica. Incluso el ritmo o los watts podrían ser parecidos. El costo para el organismo difícilmente lo será. En una situación, la sesión puede generar exactamente la adaptación que buscamos. En la otra, se suma a un sistema que ya viene ocupando buena parte de sus recursos en mantenerse funcionando.

Esta es una de las ideas centrales de la mirada sistémica: el efecto de una parte depende del estado y de las relaciones del conjunto. La misma sesión no siempre es la misma sesión.

Lo que ocurre en una parte no se queda en esa parte

La Teoría General de Sistemas también permite entender la retroalimentación. Lo que ocurre en un componente modifica a otros y esas respuestas pueden volver a influir sobre el punto de partida.

Esto se observa con frecuencia. Un atleta pierde una sesión porque el trabajo se extendió y al día siguiente tampoco alcanza a entrenar. Para compensar, traslada todo al fin de semana. El fondo se alarga, duerme menos y comienza el lunes con más fatiga. Como responde peor, interpreta que está perdiendo condición y aumenta su preocupación por cumplir.

Ya no tenemos solamente una sesión perdida. Trabajo, ansiedad, entrenamiento, familia y sueño formaron un ciclo que se refuerza a sí mismo. Si miramos el volumen semanal, quizás el atleta terminó cumpliendo. Si observamos el sistema, la forma de cumplir está debilitando su capacidad de sostener el proceso.

El ciclo también puede girar en sentido contrario. Aceptar que una sesión se perdió, reorganizar la semana y proteger el sueño puede permitir que el siguiente estímulo vuelva a cumplir su función. Una modificación pequeña en un punto cambia la respuesta de todo el conjunto.

En fisiología, la alostasis describe la capacidad de conservar estabilidad mediante el cambio. Nos adaptamos movilizando recursos y reorganizando respuestas. Cuando las demandas se acumulan y la recuperación deja de ser suficiente, aparece un costo: la carga alostática.²

El cuerpo no procesa por un lado la presión laboral y por otro los intervalos. Ambas demandas convergen en la misma persona. El Comité Olímpico Internacional ha advertido que las cargas deportivas y no deportivas interactúan.³ En triatletas amateur competitivos también se ha observado que las responsabilidades externas condicionan cómo se organiza el entrenamiento.⁴

Esto no significa modificar el plan cada vez que la vida se complica. Una mala noche aislada rara vez obliga a cambiarlo todo y el cansancio propio de un bloque no es una señal automática para descansar. El entrenador debe reconocer patrones y establecer si el atleta todavía puede asimilar lo prescrito.

Trabajo y familia tampoco son solamente problemas: aportan identidad, estabilidad, apoyo y sentido. El entrenamiento, a su vez, puede ordenar la semana y ayudar a enfrentar mejor el resto de la vida. Un sistema también se define por las relaciones que lo sostienen.

Un mismo objetivo, caminos distintos

Existe otro principio de la Teoría General de Sistemas que resulta muy pertinente: la equifinalidad. En un sistema abierto, un mismo estado final puede alcanzarse desde condiciones iniciales diferentes y mediante caminos distintos.

Dos personas pueden preparar la misma maratón sin recorrer exactamente el mismo proceso. Un corredor puede responder bien con cinco días de entrenamiento; otro, por su historia, disponibilidad y capacidad de recuperación, puede progresar con cuatro sesiones mejor ubicadas. En triatlón, la distribución que funciona para alguien con flexibilidad laboral puede ser inviable para quien trabaja por turnos.

Equifinalidad no significa que cualquier camino sirva. Hay principios fisiológicos que respetar, estímulos necesarios y cargas que deben progresar. Lo que cuestiona es la idea de que exista una estructura universal que todos tengan que repetir.

Cambiar algunos ritmos y conservar la misma plantilla es apenas personalizar una prescripción. Individualizar exige encontrar una combinación de estímulos que esa persona pueda asimilar en ese momento de su vida.

Ahí está una diferencia importante entre entrenar a un profesional y trabajar con un amateur ambicioso. El profesional organiza buena parte de su vida alrededor del rendimiento. El amateur tiene que producir rendimiento dentro de una vida organizada también por su profesión, su familia y otras responsabilidades. Copiar el modelo profesional, quitarle algunas horas y llamarlo adaptación no alcanza.

El atleta amateur necesita otra ingeniería.

Planificar el sistema

Con los años he aprendido que escribir una sesión difícil es bastante sencillo. Lo complejo es decidir si esa dificultad es la que el atleta necesita y puede utilizar en ese momento.

Cuando revisamos una semana en Trilab no miramos solamente cuánto entrenó. Nos interesa su respuesta a la carga, la recuperación, el patrón de sus sensaciones y cualquier cambio relevante en su vida. Con esa información decidimos si conviene progresar, mantener, reorganizar o descargar.

Hay semanas en que el atleta reporta cansancio y no modificamos nada, porque es coherente con el estímulo y la respuesta general sigue siendo buena. En otras, los números todavía parecen normales, pero el sueño, una molestia persistente o el rechazo mental al entrenamiento sugieren intervenir antes de que el problema sea evidente.

Mi trabajo como entrenador no consiste en evitar todo cansancio ni en conseguir que todas las sesiones aparezcan en verde. Consiste en distinguir el cansancio que forma parte del proceso de aquel que comienza a comprometerlo. Para eso necesitamos datos, pero también comunicación, contexto y tiempo para observar.

El plan es una estructura de trabajo que se contrasta con la respuesta real del atleta. Modificarlo necesita una razón. Mantenerlo también.

En Trilab resumimos esta mirada en una idea: adaptar el deporte a la vida. El objetivo puede seguir siendo muy exigente. A veces habrá que mover una sesión o aceptar que no se recuperará. Otras, sostener lo planificado porque el sistema tiene recursos y el estímulo es necesario.

Volvamos al fondo del sábado. Quizás corresponda realizarlo completo y coordinar mejor el horario en casa. Tal vez sea preferible comenzar antes, trasladarlo al domingo o reducirlo para proteger la semana siguiente. La Teoría General de Sistemas no entrega una respuesta automática. Hace algo más útil: obliga a preguntarnos qué efecto tendrá esa decisión sobre el proceso completo que queremos sostener.

El día de la carrera veremos un tiempo final, parciales y potencia. Detrás habrá cambios de agenda, conversaciones familiares, sesiones que se movieron, días en que hubo que insistir y otros en que fue más inteligente detenerse.

Todo eso también formó parte de la preparación.

Porque no entrenamos componentes aislados. Entrenamos a la persona que debe lograr que todos ellos convivan.

Referencias y lecturas de apoyo

  1. Von Bertalanffy, L. (1968). General System Theory: Foundations, Development, Applications. George Braziller. Como aplicación contemporánea al deporte: Pol, R., Balagué, N., Ric, A., Torrents, C., Kiely, J. y Hristovski, R. (2020). Training or Synergizing? Complex Systems Principles Change the Understanding of Sport ProcessesSports Medicine – Open, 6, 28.
  2. McEwen, B. S. (1998). Stress, adaptation, and disease: Allostasis and allostatic loadAnnals of the New York Academy of Sciences, 840, 33-44.
  3. Soligard, T. et al. (2016). How much is too much? Part 1: IOC consensus statement on load in sport and risk of injuryBritish Journal of Sports Medicine, 50, 1030-1041; Schwellnus, M. et al. (2016). Part 2: load in sport and risk of illnessBritish Journal of Sports Medicine, 50, 1043-1052.
  4. Vleck, V., Massuça, L. M., de Moraes, R., Falk Neto, J. H., Quagliarotti, C. y Piacentini, M. F. (2023). Work, Training and Life Stress in ITU World Olympic Distance Age-Group Championship TriathletesSports, 11(12), 233.
MC
Sobre el autor
Marcelo Caro

Marcelo Caro es ingeniero civil industrial, entrenador de deportes de resistencia y director de Trilab360. Su trabajo integra fisiología, análisis de datos e ingeniería aplicada para diseñar procesos de entrenamiento que se adapten a la vida real de cada atleta. Maratonista y triatleta, entiende el rendimiento como una construcción en la que interactúan entrenamiento, recuperación, trabajo, familia y contexto.

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